Altruismo patológico

Publicado por admin el

Esta expresión nos describe la tendencia que tienen ciertas personas a dedicarse completamente a las necesidades de los demás, muchas veces, descuidando las suyas propias. Un altruista se dedica a los demás con satisfacción. Es importante distinguir entre el altruista puro, es decir: aquel que disfruta siendo así y el que teme ser juzgado por los demás o teme no estar a la altura de lo que supone que se espera de él, aquí estaríamos hablando de aquellas personas que les cuesta mucho o son incapaces de decir que no,  aunque en ocasiones no quieran hacer aquello que se les pide.

En el caso de los altruistas podemos distinguir dos tipos fundamentales: el sacrificante y el indispensable. Los dos sienten una gran satisfacción complaciendo a los otros y, aunque muchas veces no sean conscientes, esperan que los demás , de alguna forma, se den cuenta de ello y, obviamente, que se lo reconozcan alguna vez. Cuando esto no sucede lo que suele ocurrir es que el altruista expèrimente una gran frustación que  puede desembocar en ataques de ira.

Ambos, el sacrificante y el indispensable, acostumbran a negar sus propias necesidades, sin darse cuenta de que, paradójicamente, ellos tienen una gran necesidad: verse reconocidos por los demás, con lo cual, tienden a desarrollar relaciones de dependencia.

 

.

                        ¿Qué tipo de altruista soy?

 

Si bien las dos modalidades tienen puntos en común, hay ciertos rasgos que inclinan la balanza hacia uno u otro tipo

 

Sacrificante

  • Me agrada ayudar a los demás, incluso a costa de dejar de lado mis propias necesidades
  • Tal vez tendría que pensar más en mí, pero no puedo dejar de cuidar a las personas que amo
  • A menudo me dicen que debería pensar más en mí misma
  • Sacrificarse por los demás merece la pena, es bonito verlos felices
  • A veces me olvido de mi bienestar, incluso físico, por ocuparme de los demás

Indispensable

  • Me agrada mucho que los demás me consideren una buena persona  y me pidan ayuda
  • Me hiere cuando las personas parecen no enterarse de todo lo que hago por ellos
  • Encuentro gratificante que los demás me necesiten
  • Disfruto ayudando a los demás, no puedo no hacerlo
  • Me molestan mucho las personas ingratas
  • Temo que los otros me consideren peor persona si no estoy disponible.
  • Me hace sentir orgulloso ver lo importante que soy en la vida de los demás
  • A veces ni siquiera espero que los demás me pidan ayuda, se la ofrezco porque intuyo que la necesitan.

 

Si te reconoces en alguno de estos dos arquetipos, las preguntas que tendrías que hacerte son las siguientes: ¿estás seguro de por qué haces lo que haces?, ¿el hecho de dedicarte tanto a los demás no esconde una necesidad de reconocimiento? o ¿estar siempre dispuesto a ayudar está alimentando  de alguna forma tu orgullo?.

Uno puede ser altruista, no hay nada de malo en ello, pero siempre que esté dispuesto a pagar el precio que eso conlleva.

Categorías: Psicobreve

0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *